Mozart van Beethoven: El método sencillo (que pocos aguantan) para crear tu obra maestra

La gran batalla…

El duelo sin fin…

El debate que confundió a Sócrates, Aristóteles y llevo a Platón al borde de la locura…

Ese viejo dicho: la calidad es más importante que la cantidad. 

Pero el mundo no es blanco y negro. Hay grises, azules, verdes, rojos y un arcoíris de por medio. La vida, no es tan absoluta.

Los artistas, escritores, y compositores que crearon más arte, música, pinturas dibujos…todo eso… 

Pues estos fueron los que desarrollaron habilidades extraordinarias y son, hoy día, los que cuelgan en las paredes de los museos…los que suenan en el teatro con la orquesta sinfónica…los que viven en tu biblioteca.

A mí no me hagas caso. Déjame presentarte a mi amigo.

Adam Grant.

“The Originals”.

En las hojas de este libro hay un estudio de las figuras más reconocidas, los compositores de música clásica. Y la conclusión… los que llegaron al nivel más alto de reconocimiento (por habilidad y calidad de composición) son…

¿Estás escuchando?

(entra el redoblante…. “rrrrrrrr”)

Los que compusieron la mayor cantidad de música en su carrera.

Compusieron más y son considerados los mejores. Mmmm…

Y aquí te va otra curva…

Un estudio que hicieron en una universidad tomó dos grupos de estudiantes en una clase de cerámica.

Una mitad se les dijo que tenían que hacer una olla de barro. Solamente una olla. Los iban a calificar basado en la calidad del producto final. 

A la otra mitad de la clase, les dieron el reto de hacer todas las ollas de barro que podían. La calificación dependería de una cosa – el peso final de todas sus ollas juntas. 

¿Interesante no?

¿El resultado final?

Los del primer grupo, hicieron una olla cualquiera. Talvez hasta mediocre.

Pero los que hicieron olla, tras olla, tras olla…

Se volvieron millonarios. Ahora tienen una fábrica y venden todo tipo de utensilios para cocina. Talvez conoces su tienda. Se llama…

Es broma. Aunque talvez más de alguno siguió ese camino. Que sé yo.

¿Entonces que paso con el segundo grupo?

Aprendieron que funcionaba y que no. Con cada olla, lograban mejoras. Eran más atractivas y de mejor calidad.

Por años vengo escuchando la misma canción… la calidad es lo que importa. 

A veces…es cierto.

Pero no siempre. 

Eso es lo bonito de la vida. 

Ese merengue entre el yin y el yang…

No hay una solución exacta para todos. 

Lo que funciona para uno no va a ser el camino del otro.

Pero sin entrar en mucha filosofía, aquí te va lo que estaba pensando hoy y que continúa el hilo de lo que he venido hablando.

Tienes que escribir. Así vas encontrando tu estilo y esa voz que te hace único.

Está bien por un tiempo dejarte inspirar por aquellos que admiras, imitar su estilo, pero al final del día, cuando se abra el telón te toca a ti. 

Y para lograrlo, mejor que cualquier otro…

Te hace falta lo más difícil de hacer…

Escribir. 

Constantemente.

Mucho.