Escribe como si nadie estuviese leyendo…Porque talvez así sea (pero no para siempre)

Escribo.

No siempre a la misma hora.

Por ratos en la mañana y a veces en la noche.

¿Para variar un poco?

No sé si es mi personalidad o si es consistencia (la falta de…)

No creo que sea falta de disciplina porque la tengo, siempre y cuando esté comprometido con lograr algo. Pero me cuesta entrar en un ritmo.

En el “flow” ese que habla el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi.

Y sé que no estoy solo. Le pasa a muchos. 

Artistas, músicos, escritores, no importa.

Las rutinas…sí…ayudan.

Pero hay otra manera me funciona como relojito suizo.

Si no la conoces, o peor aún…si la conoces pero no la usas…te estás disparando en el pie.

¿Qué es?

¿Has oído alguien quejarse en algún momento que no se sentía inspirado? Es la típica razón que usa el artista y el músico y también aquellos que tienen de esos trabajos un poco menos…como se le puede decir… ¿arriesgados?

Pero los profesionales…estos no dicen lo mismo.

No recuerdo qué escritor fue, pero al ser preguntado si escribía solo cuando estaba inspirado, respondió:

“Solo escribo cuando estoy inspirado. Por suerte la inspiración me llega todos los días de 9 de la mañana hasta la una de la tarde.”

Seguro ya entendiste lo que quiso decir. 

La inspiración es más que bienvenida cuando llega. Pero apostar tu creatividad y productividad en la inspiración, es subirte a una lancha inflable que tiene un hoyo. 

Eventualmente…te vas a mojar…y no llevas traje de baño. 

Solamente escribir cuando te sientes inspirado es el camino a la mediocridad.

El cantante inglés, el pelirrojito este, Ed Sheeran, dice que escribe canciones a diario. Unas son pésimas, otras promedio, y otras…esas tienen potencial (son las que arregla, lustra, graba y ahora unas niñas de 13 años se conocen todas las letras). 

¿Cómo lo hace?

De su boca sale está perla de sabiduría: “solo escribo.” 

“Sé que habrán altos y bajos pero mientras más rápido escribo las canciones malas y las saco del camino, más pronto llega esa obra maestra, mi mágnum opus…mis…” 

Mmmm…lo admito…agregué partes a esa “frase”, para efecto.

Entonces que te estoy diciendo con todo este wiri wiri…

Sencillo.

Escribe, escribe, escribe.

Mientras más escribes, más práctica tendrás.

Y sí… a veces lo que escribes no tiene ni pies ni cabeza, pero no importa. Escribe de todas maneras.

A veces lo que escribes será promedio, hasta mediocre. Ponlo en papel de todas maneras.

Y de vez en cuando después de sacar todo lo demás de tu sistema y cabeza vas a escribir algo…esa cosa… esa que te haga pensar “quien escribió esto?”

Lo mismo pensarán los demás.

Es la consistencia. 

Con el simple hecho de hacerlo, todos los días, sin parar, aunque sea un rato, verás como todo cambia.

No esperes que te llegue el don de la inspiración. Ponte a trabajar y lo más probable es que empiece a visitarte…a veces llega tarde…a veces falta a la clase o decide capearse…pero tarde o temprano, llega sin falta y se sienta en primera fila.

Y será en ese momento que te sorprenderás de lo que eres capaz.

¿Ya escribiste hoy?

Talvez toca.