Dicharachos de oro- Tesoros en el baúl de los recuerdos

“Lo prometido es deuda.”

Hace mucho tiempo que vengo oyendo a mi Mama decir está frase.

Sus “dicharachos”, la mayoría…suelen venir de alguien mayor. En este caso su madre, mi abuela.

Y lo más probable es que ella lo aprendió de la bisabuela. Y ella de alguien más y ya sabes como sigue marchando este tren.

Es interesante que algo tan sencillo pase a ser parte del pensar de varias generaciones. Y en este caso es una gran lección.

Lo prometido es deuda reducido a su forma más sencilla es: 

“Mantén tus promesas.”

¿Qué es lo que veo a mí alrededor? Ocurre todo el tiempo y si lo permites nunca para. Es más, le das aviada.

Es justamente eso…

Gran parte de la población, (tú no, espero), no mantiene su palabra.

Y es esencial que lo hagas. 

Si me ofreces algo y no cumples, pierdes mi confianza.

Si me dices que harás algo y no lo haces, tarde o temprano ya no te haré caso.

Si me ofreces una cena increíble, con vino, música en vivo y me terminas llevando por unos tacos en una carreta en la calle…(no que no me gusten los tacos de carreta, ehhh)

El punto es que si le prometes algo al lector… al prospecto… y le das gato por liebre…va a perder confianza en ti. No te va a creer en el futuro y lo vas a terminar perdiendo para siempre.

Si me mandas un email y me pones “Sexo” en el sujeto y estás vendiendo una almohada especial para re-alinear la columna me voy a molestar. Me vas a caer mal. Y tú no quieres eso.

Tu prospecto es como una buena amiga. Así la tienes que tratar.

Siempre tener en mente su mejor interés. No el tuyo, sino el de ella.

Déjame hacerte una pregunta…

¿Cuándo fue la última ves que te llamo alguien, de algún negocio, para saber que tal había estado tu experiencia con ellos? Y no estoy hablando de un call center que se dedica a estas llamadas.

¿Cuándo fue la última ves que fuiste al dentista y el próximo día te llamo el dentista personalmente y te pregunto que tal estas? No importando si solo fue una limpieza.

¿Cuándo fue la última ves que sentiste que a un negocio le importabas…Que eras más que solo un billete con pies, brazos y manos caminando?

Hay una manera de mostrarle a todos tus clientes que eres diferente…

Que trabajar contigo es para hacerlo de por vida…

Que ser tu cliente y tener una relación basada en la confianza no lo puede reemplazar nadie más…

Y el primer paso para que todo esto ocurra es…

Mantener tus promesas.