Descifrando los pensamientos del lector, sin leer su diario personal…

Escucha bien saltamontes.

Está es tu primer lección. 

No será nada fácil y la realidad es que tomará tiempo. Tomará tiempo para que domines esto y salga de la forma más natural. Desde las entrañas más profundas de tu ser.

Es decir, llegará el momento en que no le vas a tener que dar muchas vueltas al asunto.

¿De qué hablo?

¿Has notado que hay personas que cuando hablan, captan la atención de todos los que están cerca? 

Sostienen con cada palabra que emiten, oídos y ojos. Cuerpos enteros giran un sinfín de grados solo para enfocarse en esa persona… y solamente en esa persona.

Talvez tienes un amigo que cuando habla, todos escuchan. No se pierden una sílaba.

O has escuchado a grandes oradores que sin esfuerzo alguno, (por lo menos así parece), sus palabras enganchan y hechizan.

Pareciera magia y a veces lo es.

Que con unas simples palabras pueden cambiar opiniones…cambiar lo que sienten los demás… cambiar “casi” desde la A, hasta la Z.

¿Pero como lo hacen?

¿Qué saben ellos que no sabes tú?

Tienen un don casi “mágico”.

Conocen exactamente lo que las personas a su alrededor piensan, sueñan, desean…

Saben que los mantiene despiertos en la noche, sus miedos y temores…

Si tuviesen en sus manos, tu diario personal….ese que solo tú lees…sin pensarlo mucho, podrían escribir página tras página, sin descanso. ¿Lo más simpático del asunto? Nunca te darías cuenta de que no es tu puño y letra y mucho menos tus pensamientos.

Y esa es la diferencia entre un mensaje que todos ignoran…y uno que cautiva.

Porque si no conoces a esa persona a quien le hablas…

No importa que digas…si son palabras mágicas, hipnotizantes, mágicas o vudú…

Nunca podrás obtener su atención. 

Lee eso de nuevo.

Si no conoces… Si no entiendes… Si no estudias a la persona a quien le escribes, el mensaje nunca le va a girar la cabeza. Nunca le va a levantar las cejas. No le vas a parar las orejas…No vas a pararlo en seco el tiempo suficiente para que se enamore de tu voz.

Entonces, ahora yo te pregunto…

¿Tú podrías escribir una página en el diario personal de tu lector? ¿En el de tu prospecto? ¿En el de tu cliente?

Si la respuesta es “No”…

Sigue leyendo, porque te voy a enseñar cómo lograrlo…y con un poco de práctica, quizás puedas hacerlo también.

Eso sí… ten paciencia porque toma tiempo. Si estás dispuesto a poner el esfuerzo, te veo mañana.